El Padre Beno J. Schorr tenía 61 años y estaba casi paralítico. El proceso comenzó con puntadas agudas en la región lumbar, diagnosticadas como un padecimiento llamado “pico de loro incurable”; según el médico. Después, empezó a sentir como una especie de peso creciente en la barriga y en la pierna derecha, que acabó volviéndose un dolor que iba en aumento. Ya apenas se levantaba de la cama, sintiendo un hormigueo que bajaba por la pierna hasta los pies; causado por el “pico de loro”, que apretaba el nervio ciático cuando estaba de pie o curvaba la espalda. Hacía prácticamente todos sus trabajos sentado, menos la misa, hasta que su situación empeoró y acabó teniendo que rezar la misa también sentado.

Consultando nuevos médicos, supo que tenía una verdadera manada de “picos de loro” calcificados, en grado avanzado, y que nada era posible hacer. Las aplicaciones de onda corta y distensiones de la columna no aliviaban el dolor y dormía enrollado en la cama como un gato, sin poder enderezarse, pues el dolor lo despertaba. Fue entonces que en un encuentro de jesuitas científicos en Porto Alegre, conoció al padre Suárez. Este le habló de una posible  cura basada en el cloruro de magnesio, mostrándole el librito del padre Puig, jesuita español, quien fue el que la descubrió. ¿Quieres Saber Más? Sigue Leyendo… Recuerda Compartir Esto Con Tus Amigos.

El padre Suárez contó que su mano estaba muy dura de lo calcificada que se encontraba, pero que gracias a esa sal volvió a moverla; y que otros parientes suyos también se habían curado a través de este remedio. El padre Beno comenzó a tomar la sal y 20 días después despertó estirado en la cama, sin sentir dolor. Después de 30 días, nada más le dolía y a los 40, pudo caminar durante todo el día sin sentirse pesado. En tres meses, sentía crecer poco a poco la flexibilidad. Después de diez meses, se doblaba casi como una serpiente. Además, el padre Beno que tenía la pulsación en más de 40, notó como esta se normalizó.

Su sistema nervioso quedó notoriamente calmo, ganó mayor lucidez, la sangre quedó descalcificada y fluida. Las frecuentes puntadas del hígado desaparecieron, la próstata (que estaba para ser operada) ya no incomodaba mucho, y la continua mejora de otros padecimientos le devolvió al sacerdote la alegría de vivir. Por todo eso, el padre Beno sintió la obligación de compartir el regalo que el buen Dios le concedió; divulgando el remedio.

De hecho, el cloruro de magnesio es uno de los mejores y más baratos remedios naturales conocidos. Funciona como suplemento alimenticio con muchos beneficios para la salud Y ayuda a mantener nuestro cuerpo joven, con energía, además de combatir y prevenir muchas enfermedades. Este suplemento se encuentra fácilmente en buenas farmacias y en las tiendas de productos naturales. E

El cloruro de magnesio a utilizar es el del tipo PA (que significa “puro para análisis”), porque es el más concentrado y mejor asimilado por el organismo. Se vende en las buenas tiendas de productos naturales, en internet e incluso en farmacias.

Los beneficios del cloruro de magnesio son muchos, como los que a continuación se describen:

– Fortalece los huesos, ya que gracias a él, el cuerpo absorbe mejor el calcio, previniendo la osteoporosis.

– Combate y evita espolón de talón.

– Normaliza la circulación sanguínea, previniendo ataques al corazón.

– Proporciona energía al cuerpo.

– Normaliza la presión arterial.

– Combate bronquitis.

– Evita gripes y resfriados.

– Estabiliza el sistema nervioso, funcionando como un tranquilizante natural.

– Previene la migraña.

– Limpia la sangre.

– Es un regulador intestinal eficaz.

– Disuelve el colesterol.

– Previene la diabetes.

– Activa la producción de anticuerpos, es decir, aumenta el poder del sistema inmunológico.

– Previene la formación de piedras en los riñones.

– Mejora el funcionamiento de los riñones, previniendo ácido úrico y artritis.

– Mejora el sistema muscular y cardiovascular.

– Desempeña un papel muy importante en muchas funciones celulares.

– Ayuda en la digestión difícil.

Cómo preparar y consumir

Utilice un agua pura, sin cloro y, si es posible, también sin flúor.

Disolver en una jarra, 33 gramos de cloruro de magnesio (esta es generalmente la cantidad comercializada) en 1 litro de agua filtrada.

Después de mezclar bien, colocar en una jarra de vidrio (no utilice contenedor de plástico).

La dosis es un vaso de café, según la edad:

– de 10 a 40 años: la mitad de una dosis por la mañana.

– de 40 a 70 años: una dosis por la mañana.

– de 71 en adelante: una dosis por la mañana y otra por la noche.

El cloruro de magnesio está contraindicado en casos de diarrea y de insuficiencia renal y el uso exagerado (grandes dosis) puede causar náuseas, vómitos, diarrea y malestar abdominal.

Los consejos de YoAmoAprender.com son sólo para fines informativos y educativos. YoAmoAprender.com no es un sustituto de consejos médicos profesionales, de diagnósticos o de tratamientos. Siempre consulta a tu médico con cualquier pregunta que puedas tener sobre una condición médica.

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